Cuando termina un año, uno tiende a mirar resultados, números, objetivos cumplidos… Pero si algo me deja 2025, es que lo verdaderamente decisivo no siempre se mide en cifras. Se mide en paciencia, en confianza, en capacidad de adaptación y en apoyo silencioso.
Este 2025 ha sido un año especial para nosotros: el año en el que Asesoría La Costera y Tecnor se han fusionado. Una fusión no es solo un cambio de nombre o de estructura. Es un cambio de hábitos, de procesos, de herramientas tecnológicas, de ritmo… y, sobre todo, de coordinación diaria. Y cuando eso se mueve, el impacto se nota.
A nuestros clientes: gracias por vuestra confianza (incluso cuando hubo incomodidades)
Lo primero es reconocer lo evidente: durante este proceso algunos clientes habéis podido sufrir inconvenientes en la gestión diaria. Cambios de procedimientos, ajustes internos, nuevas formas de trabajar… y a veces, tiempos o respuestas que no han sido todo lo ágiles que queríamos.
Por eso, mi agradecimiento no es “de compromiso”. Es sincero: gracias por vuestra comprensión y por mantener la confianza en nosotros mientras ordenábamos la casa por dentro para poder atenderos mejor por fuera. Vuestra paciencia ha sido una parte esencial para que esta primera fase haya podido salir, en líneas generales, de forma satisfactoria.
A nuestro equipo: el mérito es vuestro
Una fusión exige reorganizar responsabilidades, tareas y prioridades. Y eso implica algo que no siempre se ve desde fuera: cambios en la forma de trabajar, en los procedimientos internos y en la coordinación del día a día, hasta que todo encaja y vuelve a fluir con normalidad.
Adaptarse no es fácil. Aprender nuevas dinámicas tampoco. Y hacerlo manteniendo el nivel de servicio, el compromiso y la profesionalidad, tiene muchísimo valor. Por eso quiero dejar constancia pública de algo que internamente tengo clarísimo: esta etapa ha sido posible por vuestra capacidad de adaptación y por vuestra actitud.
A mi familia: gracias por estar, incluso cuando yo no “estaba”
En lo personal, 2025 también ha sido un año intenso. Mi nuevo rol me ha traído preocupaciones diarias, decisiones difíciles y esa sensación constante de estar pendiente de mil cosas a la vez. Y muchas de esas preocupaciones, inevitablemente, han llegado a casa.
Por eso, a mi familia solo puedo decirle gracias. Gracias por aguantar los días largos, los silencios, la cabeza en otra parte y los momentos de cansancio. A veces el apoyo más grande no es el que se nota, sino el que se mantiene sin pedir explicaciones.
Si tuviera que resumir lo que ha marcado esta primera fase, diría que ha sido esto: el equilibrio entre todas las partes. Clientes, equipo y familia. Cada uno sosteniendo una parte del proceso para que el conjunto no se desequilibrara.
Y aunque siempre hay cosas que mejorar (y las hay), puedo decir con tranquilidad que esta primera fase se ha realizado, en líneas generales, de forma satisfactoria. No perfecta, pero sólida. Y sobre todo: con una base humana fuerte.
El 2026 será el año en el que terminaremos la fase de fusión. Con más rodaje, con lo aprendido y con la intención clara de que todo este trabajo interno se traduzca en algo muy concreto: mejor servicio, más coordinación y una experiencia más estable y ágil para nuestros clientes.
Solo me queda reiterar lo esencial:
Gracias por vuestra confianza.
Gracias por vuestro esfuerzo.
Gracias por vuestro apoyo.
Seguimos. Y lo hacemos con ilusión, con responsabilidad y con la certeza de que lo importante —lo que de verdad sostiene un proyecto— ya está en su sitio.
